jueves, 4 de septiembre de 2025

Cultivo de frutilla en Argentina

 El cultivo de frutillas en Argentina tiene una historia particular que comenzó casi por casualidad. En 1919, Lamberto Lafuente sembró semillas de frutilla como pasatiempo en la localidad de Coronda, Santa Fe. Con el tiempo, esas plantas fueron pasando de mano en mano hasta llegar al inmigrante español José García García, quien decidió cultivarlas de manera comercial. Su producción fue exitosa, y desde entonces el cultivo comenzó a expandirse en el país. Aunque existen antecedentes en lugares como Chivilcoy (Buenos Aires), hoy en día Coronda es una de las principales zonas productoras, con alrededor de 250 hectáreas dedicadas a este cultivo.

Actualmente, el cultivo de frutillas tiene una demanda constante en el mercado, lo que permitió su expansión en distintas provincias. Las principales zonas productoras son Santa Fe, Buenos Aires, Tucumán, Misiones, Mendoza y Neuquén. Cada región tiene diferentes épocas de cosecha según el clima. Por ejemplo, en Tucumán la producción comienza en junio, mientras que en Santa Fe ingresa al mercado en septiembre. Esta diversidad de zonas y tiempos permite contar con frutillas en el mercado durante varios meses.

Para sembrar frutillas correctamente en tierra se deben seguir algunos pasos importantes. Primero, se debe elegir un lote adecuado y estudiar el suelo para saber qué labores agrícolas son necesarias. Además, es recomendable desinfectar la tierra para evitar enfermedades. El diseño del terreno también es clave: se realizan lomos elevados con una ligera pendiente para evitar el exceso de humedad.

Otro paso es preparar la cama de plantación, asegurando un suelo suelto, aireado y con buenos nutrientes. Luego, los lomos se ajustan y se cubren con polietileno (mulch), lo que ayuda a controlar malezas, mantener la humedad y proteger los frutos. Las plantas se colocan en dos filas por lomo, con una separación de aproximadamente 30 cm.

Para obtener mejores resultados, existen algunas recomendaciones importantes. Una de ellas es usar mulch, ya que mejora las condiciones del cultivo. También se aconseja utilizar varias variedades de frutilla para alargar el período de producción. Además, se pueden instalar microtúneles o macrotúneles de plástico para proteger las plantas del clima. El riego localizado junto con fertirrigación permite aprovechar mejor el agua y los nutrientes. Otro punto clave es usar plantines certificados y libres de enfermedades.

El clima ideal para las frutillas es templado fresco, con temperaturas entre 15° y 18°C durante el día. También se recomienda usar agua de buena calidad y un suelo franco-arenoso con buen drenaje. Finalmente, los vientos fuertes son perjudiciales, por lo que se suelen colocar barreras de árboles como protección.

Fuente: AgroSpray


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